Self Made no nació como una marca. Nació como una necesidad. Una necesidad mía.
Durante casi 7 años viví con un TCA. Y nadie lo sabía. Ni mi familia, ni mis amigas, ni mi pareja.
"Por fuera parecía que todo iba bien, pero por dentro estaba rota."
Me sentía atrapada en un bucle de culpa, de exigencia, de no sentirme suficiente nunca.
Hasta que un día, toqué fondo. Y decidí romper el ciclo.
El gym me salvó
Me devolvió una rutina. Me enseñó a ser paciente conmigo. A empezar una y otra vez. A elegir quererme, aunque no supiera cómo.
"Y sí... también me empezó a flipar cómo me sentía entrenando. Fuerte. Conectada. Guapa, incluso."
El problema vino cuando me puse a buscar ropa de gym.
Nada me gustaba. O me apretaba, o me hacía sentir insegura, o simplemente no me veía bien.
Hasta que un día, entre tanto buscar, di con unas fábricas que hacían magia con las telas. Literal.
¿Y si creo justo lo que yo estuve buscando tanto tiempo?
¿Y si hacemos algo para todas las mujeres que están en este camino, como yo?
Un día, Javi —mi pareja— me animó a hacerlo. Y nos tiramos juntos a la piscina. Así nació Self Made.